Empezaron a salir durante sus años de estudiante y, al incorporarse al mercado laboral, construyeron una vida estable juntos, listos para sentar cabeza. Sin embargo, ella seguía sintiendo que el tiempo que habían pasado juntos no era suficiente para convertir su estatus de novia en el de esposa. A pesar de todo el tiempo que pasaron juntos, en el que él era un compañero maravilloso, ella casi nunca había tenido que hacer nada por él. Con el tiempo, su amor comenzó a desvanecerse, y solo quedó la experiencia habitual de tenerse el uno al otro en sus amores. Este se convirtió en el mejor momento para que una tercera persona entrara en su relación. La nueva mujer que entró en la vida del hombre era una mujer común y corriente, sin nada que pudiera competir con ella. Ella decidió ignorarla y creyó conocerlo lo suficiente como para confiar en que nunca la engañaría. La realidad, sin embargo, era diferente. El hombre que había estado en su vida durante tanto tiempo se había convertido en alguien a quien apenas reconocía. Esta es la prueba para ver si una mujer que nunca ha tenido que hacer nada por su amante puede cambiar para recuperarlo.
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